Responsabilidad Empresarial en la Elaboración de los Estados Financieros

Fragmento del Teleseminario: Responsabilidad Empresarial en la Elaboración de los Estados Financieros
Expositor: Dr. CPCC Rubén del Rosario Goytizolo
Disponible: Solo para socios activos del Club. 

Dr. CPCC Rubén del Rosario Goytizolo

Muchas gracias, Edú. Estimados amigos y colegas, tengan todos ustedes muy buenas tardes. Nuevamente es un placer muy especial para mí poder compartir con ustedes algunos de los temas que son propios de nuestra responsabilidad profesional y empresarial. En ese sentido, el día de hoy por medio del club hemos querido, luego de este agitado esfuerzo que hemos tenido para preparar y presentar estados financieros así como la declaración jurada, hemos querido retomar un tema que, al menos desde mi modesta expectativa, vuelve a plantear algunas preguntas necesarias para reflexionar en algunos aspectos técnicos de carácter legal y evidentemente profesional sobre la información financiera y sobre la calidad que esta información financiera debería tener con relación más justamente a la situación financiera y los resultados de las operaciones de las empresas.

En la medida en que consideremos que esta información profesional o esta información financiera constituye una expectativa para nuestros clientes, se desarrolla también sin duda alguna una responsabilidad que deberíamos analizar con la mayor precisión, no solamente por lo que involucra el tema técnico, sino en su caso, por el tema también legal, profesional, laboral y, eventualmente, sin pretender alarmar a ninguno de los participantes, también por la responsabilidad penal que esto pudiera comprender.

Yo me siento comprometido con la profesión contable en la medida en que siento, igualmente en mi responsabilidad académica, poder dar algunas pautas y esta reunión justamente es para ello. Antes de dar inicio a esta breve disertación, yo quisiera comprometerlos a todos ustedes a que esto no sea un monólogo sino más bien una

conversación muy dinámica entre ustedes y quien está en este momento hablando para los efectos de poder intercambiar ideas sobre las pautas que vamos a referir.

Yo siento y estoy muy convencido de que ustedes tendrán algunas preguntas. Sobre algunos temas que vamos a tratar hay apreciaciones técnicas, sin duda alguna, pero hay también en medio de todo ello, una responsabilidad muy importante que debemos asumir.

En principio, quisiera partir de lo que en años anteriores no hemos apreciado con mayor nitidez. Desde hace muchos años, yo me atrevería a decir que casi tres décadas, ha habido una convicción gubernamental a través de sus distintos entes como la CONASEV en establecer algunas pautas importantísimas y, en función de la ley orgánica de esta institución, se estableció la necesidad de velar por la transparencia de los mercados de valores en principio y del adecuado manejo de las empresas bajo el ámbito de supervisión de la CONASEV.

Estructura primera apreciación nos daba la impresión de que las demás empresas, aquellas que no estaban en este ámbito del organismo, no necesariamente tenían que cumplir con las pautas y con la normatividad técnica y legal relativa a los estados financieros teniendo en consideración que, si no estaban en un mercado de valores, esta necesidad de diluir.

Todo parecía convencernos de que entonces los estados financieros solamente requerían de calidad informativa si es que había necesidad de presentar esta información financiera a la CONASEV. Es por eso que este mecanismo se dedicó a dictar normas para elaborar y presentar estados financieros de manera individual, o de manera consolidada en el caso de los grupos empresariales, y cualquier otra información complementaria de manera muy particular para este tipo de empresas que cotizan o cotizaban en bolsa.

Muy bien, esta apreciación que es claramente cierta y claramente histórica, hoy se vuelve vigente pero para todas las empresas en general. En realidad, el tema de la información tiene un valor filosófico que es: a partir del manejo de la administración, de la llegada de la información, los seres humanos sienten que hay un escenario propicio para que, mediante el conocimiento de estos elementos informativos, puedan tener básicamente herramientas para tomar también decisiones adecuadas, y eso en el ramo empresarial y profesional es mucho más evidente aun.

Por esa razón es que la CONASEV en esa parte estableció esta necesidad, en principio, para las empresas que cotizaban en bolsa. Sin embargo, a través de las distintas disposiciones que se han ido dando en la Ley Orgánica de la CONASEV —hoy el registro del Mercado de Valores— se establecían algunos criterios que ya nos llamaban la atención porque, con relación a los estados financieros y a la información contenida en ellos, se pedía que se tuviera mucho cuidado en que esta información reflejara de manera razonable la situación financiera, los resultados de las operaciones y los flujos de efectivos de las empresas y otras entidades que estuvieron nuevamente siempre dentro del ámbito de supervisión de la CONASEV de acuerdo con las normas contables que estuvieran vigentes en el país.

Observen ustedes que yo me he permitido subrayar dos expresiones: “información razonable de la situación financiera” y “normatividad contable vigente en el

país”. Aquí hay un primer tema de responsabilidad profesional y de responsabilidad empresarial porque la información no se prepara para, una vez concluida, guardarla o envasarla y ponerla como adorno en una biblioteca, sino para que sea utilizada por distintos usuarios que tienen un interés en conocer esta información y por eso se espera que esa situación financiera y los resultados de las operaciones sean una expresión o un reflejo razonable de la misma.

Claro, si esta situación financiera estuviera distorsionada en dichos documentos, los estados financieros, evidentemente esa información no tendría ninguna utilidad y, para hablar en términos muy domésticos, no serviría más que para lo que acabo de decir: para envasarlo y ponerlo de adorno en una biblioteca, pero no para extraer probablemente elementos de juicio que nos permitieran tomar decisiones adecuadas.

De esta manera, aquí reconocemos una primera responsabilidad frente a la expectativa que tienen los distintos usuarios de los estados financieros, cosa que la CONASEV reconoció hace muchísimo tiempo, pero para un determinado segmento, probablemente en número muy pequeño de empresas que estaban obligadas y que están obligadas a presentar esta información financiera.

Pero, por otro lado, también se pedía que esta información fuera preparada de acuerdo con las normas contables vigentes en el país. Pareciera ser que aquí había una especie de responsabilidad personal que quedaba encerrada entre cuatro paredes dentro de nuestro territorio nacional porque quedaba claro que, si no existía una norma contable que obligara a las empresas y a los profesionales a preparar los estados financieros diligentemente y con razonable expresión, simple y llanamente esta información financiera nuevamente podía prepararse de acuerdo a los criterios particulares que pudiera tener el contador o el gerente de una empresa o, en su caso, la Administración Tributaria, de manera tal que podía obviarse la aplicación de estas normas que han sido y son de aceptación universal.

Sin embargo, desde el momento en que no había una vigencia legal en el país, podía plantearse la posibilidad de omitir su cumplimiento y, con ello, no alterar en modo alguno el ordenamiento jurídico del país. Yo creo que eso es verdad. Lo que ocurre es que el negar la aplicación de estas normas contables significa probablemente cerrar la mirada, cerrar los ojos, a una clara situación de la empresa que, por necesidad de atender otro tipo de requerimientos como el de la Administración Tributaria o la particularidad de las intenciones de los gerentes, simple y llanamente se hacía sobre la base de un plan contable muy doméstico en el Perú.

Hoy en día eso, que ya no está en la mentalidad moderna de los profesionales contables en nuestro país y, por esa razón, es muy importante que destaquemos estos dos elementos de responsabilidad profesional y empresarial: presentación razonable de la información financiera y en base a normas contables de nuestro país.

Esto no necesariamente nos ha preocupado hasta inicios del año 2001 o 2002 cuando los organismos mundiales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional empezaron a tener serios problemas con algunos incidentes que hubo, principalmente en los Estados Unidos de Norteamérica cuando los estados financieros de algunas empresas no estaban reflejando adecuadamente esta situación.

No es porque pretenda considerar que el Perú haya sido pionero en Sudamérica, aunque en realidad podríamos decir que sí lo ha sido, pero ya desde la década del noventa con la Ley 26.887 el legislador sabiamente advertía que los estados financieros podían proporcionar información de calidad y, para ello, imponía a través de una ley —concretamente de su artículo 223°—, la necesidad de que los estados financieros se preparan y se presentaran de conformidad con las normas legales sobre la materia —sin duda alguna se refería a la materia contable—, y de acuerdo con los principios de contabilidad generalmente aceptados.

Este mandato legal fue un mandato que curiosamente planteaba una exigencia, una obligación, y queda clarísimo en el sentido común de cualquier persona que, una vez que una obligación está implementada legalmente, su incumplimiento no solamente significa una alteración de la ley sino que podría acarrear una sanción. Curiosamente, esta ley no tiene sanciones; es decir, se obliga a que los estados financieros de las empresas se preparen y se presenten de acuerdo con normas contables y principios contables, y su omisión no está sancionada en ningún artículo de esta ley.

Uno se preguntaría: “Pues bien, si el incumplimiento de esta ley no está sancionado, el infractor no se preocuparía en lo absoluto”. Lo que ocurre es que nuevamente en la década del noventa tendríamos que abrir dos sectores: aquellos que estaban obligados a cumplir las normas contables y aquellos que no lo estaban, de manera tal que los que estaban obligados se someterían a las sanciones que podría establecer la CONASEV y, los que no lo estaban, simple y llanamente no se preocupaban en lo absoluto por lo que podría pasar en relación con el incumplimiento de esta norma.

Para hacer una precisión sobre los principios de contabilidad en la década del noventa, no estaba planteado como infracción. El Consejo Normativo de Contabilidad ya a finales de la década del noventa precisó, como para que no hubiera dudas, que esos principios contables a los que se refería el anterior artículo 223° de la Ley General de Sociedades, que comprendía las normas internacionales de contabilidad que ahora son las normas internacionales de información financiera que comprenden las normas internacionales de contabilidad.

Ya las normas establecidas por los organismos de supervisión, la CONASEV, y en el caso del control sin duda alguna se referían a la Superintendencia de Banca y Seguros y a la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones, porque son estas las entidades que, dentro de su área, se encuentran sujetas a este control y, en consecuencia, también sujetas al cumplimiento del marco teórico en el que se apoyan las normas internacionales de contabilidad.

Con esto ya empezábamos a comprender y es muy importante referir los tiempos. Fíjense, eran los finales de los años noventa y ya el Perú empezaba a tomar iniciativa sobre esto sobre un aspecto que universalmente se reconocía como verdadero lenguaje de los negocios.

Eso hizo que, recordarán ustedes, que en los primeros años de nuestro reciente siglo, se profundizara más en el concepto de la globalización de la economía, la internacionalización de los mercados, que había generado la necesidad de adoptar un lenguaje común de intercambio de información financiera y de negocios que posean

estándares de calidad y mayor transparencia, características que se encuentran establecidas justamente en el marco conceptual: estándares de calidad y mayor transparencia.

Sin duda vuelvo a insistir en esta odiosa separación que existía entre las empresas obligadas a aplicar las normas contables y las empresas que no estando seguían otros criterios como por ejemplo el tributario que es en el que también nos vamos a detener en algún momento de esta exposición. Eso evidentemente nos hacía comprender entonces, ante la necesidad de tener una mayor transparencia en la información y mayores o mejores estándares de calidad, que había que volver la mirada hacia la doctrina de la contabilidad resumida en ese marco conceptual de las normas internacionales de contabilidad.

A partir de estos últimos años, ya según lo que la misma CONASEV ha señalado, ella advirtió —quizás un poco tardía o extemporáneamente— que era necesario para los fines de la transparencia y la adecuada aplicación de las normas contables que acabamos de señalar, disponer que las empresas que estaban bajo el ámbito de estructura competencia, apliquen de manera plena las NIIF vigentes internacionalmente.

¿Qué significa aplicar de manera plena las NIIF? Quiere decir que no puede haber omisión de ninguna norma que, siendo aplicable, pudiera ser omitida y, por esa razón, en la Norma Internacional de Contabilidad número 1: “Presentación de Estados Financieros”, en el párrafo 16, establece un requerimiento clarísimo en el que se decía que se requiere que aquellas empresas que cumplan con preparar y presentar sus estados financieros de acuerdo con normas, tal como lo establece la CONASEV, debe efectuar una declaración explícita, no indirecta sino una declaración objetiva, clara y escrita, muy directa y sin reservas sobre dicho cumplimiento. Es decir que nadie se podía excluir, nadie se podía eximir del cumplimiento de estas normas contables.

¿Por qué estamos llegando a este escenario? Porque hemos comprendido que en las últimas décadas —y creo que los contadores en el Perú nos deberíamos preciar de ello— hemos asimilado un golpe muy importante desde el punto de vista profesional y desde el punto de vista doctrinal. Los usuarios de los estados financieros merecen nuestro más reconocido respeto, respeto de la información que le concedemos, y que esa información tiene que ser clara, que esa información tiene que ser fidedigna, que esa información tiene que ser neutral y que esa información debe ser útil para tomar sus decisiones… Continua. 

Disponible en sus distintos formatos: Solo para socios del Club.


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